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Calidad del aire interior

Introducción: evaluación de los riesgos sanitarios de la contaminación del aire interior.

La exposición a los contaminantes del aire interior puede producirse en ambientes interiores tanto privados como públicos, como casas, oficinas, escuelas y sistemas de transporte.
Algunos contaminantes del aire interior proceden del exterior, pero la mayoría se liberan dentro del propio edificio, por ejemplo, al limpiar o al quemar combustible para cocinar o producir calor. El mobiliario y los materiales de construcción también pueden emitir contaminantes. La humedad y la falta de ventilación pueden aumentar aún más la contaminación del aire interior.
Dado que el aire interior puede contener una mezcla de muchos contaminantes diferentes, es muy difícil determinar qué riesgos conlleva para la salud. Además, no existe un «ambiente interior típico».
Este dictamen analiza cómo se evalúan en la actualidad los riesgos que los contaminantes del aire interior presentan para la salud y cómo se deberían evaluar en el futuro, teniendo en cuenta la exposición simultánea a varios contaminantes y los grupos de población especialmente vulnerables, como los niños, las mujeres embarazadas y los ancianos.

¿Cuáles son los principales factores que determinan la calidad del aire interior?

Se sabe de ciertas sustancias químicas emitidas por productos para el hogar y por electrodomésticos que pueden irritar los ojos, la nariz y la garganta. Sin embargo, para muchas de las sustancias químicas presentes en el aire interior falta información acerca de los efectos sobre la salud derivados de una exposición a largo plazo, como cáncer o efectos reproductivos.
El radón se encuentra de forma natural en algunas regiones de Europa. Puede penetrar en los edificios, y en ocasiones puede provocar cáncer de pulmón.
Las partículas en suspensión pueden tener efectos nocivos sobre la salud, especialmente sobre el sistema respiratorio.
Los microbios, como el moho y los virus, pueden propiciar el desarrollo del asma y las alergias.
Los animales domésticos y los dañinos, como los ácaros del polvo, las cucarachas y los ratones, son importantes fuentes interiores de alérgenos.
Una humedad baja produce irritación de los ojos, sequedad de la piel y la nariz, y erupciones cutáneas, mientras que una humedad alta favorece la aparición de moho y ácaros del polvo.
Uno de los principales causantes de mala calidad del aire interior es una ventilación insuficiente, que puede afectar a la salud y al rendimiento en el trabajo.
Una temperatura interior demasiado alta o demasiado baja es desagradable y puede resultar perjudicial para la salud.

¿Son algunas personas más vulnerables que otras a la contaminación del aire interior?

Los grupos de población potencialmente más vulnerables a la contaminación del aire interior son los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos, y las personas que padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias.
Dependiendo de su edad, los niños podrían ser más vulnerables que los adultos a determinadas sustancias tóxicas, como el plomo y el humo del tabaco. Incluso a niveles bajos, los contaminantes del aire podrían alterar su desarrollo pulmonar, causar tos, bronquitis y otras enfermedades respiratorias, y empeorar el asma.
Aparte de la edad y la presencia de enfermedades cardiovasculares o respiratorias, otros factores que podrían hacer que algunas personas sean más vulnerables son la predisposición genética, el estilo de vida, la alimentación y otros problemas de salud.

Fuente Comité Científico de los Riesgos Sanitarios y Medioambientales (CCRSM)

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